Confesiones de un voluntario
"Conocí un enfermo muy introvertido que no deseaba hablar nunca, siempre estaba pensativo. No diré su nombre.   Sé que al principio me "utilizaba" para que le sacara a la calle a fumar; yo así lo hacía.
 
Cuando la enfermedad avanzó, llegó un momento que ya no quería salir. En esa situación, cuando intentaba verlo, me decía que estaba cansado o tenía sueño, yo le dejaba y seguía con otros enfermos, pero un día me dijo: "Quédate".
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